Análisis de Hyrule Warriors: La era del cataclismo en Universo Zelda

Análisis de Hyrule Warriors: La era del cataclismo en Universo Zelda

Tras el tremendo éxito de The Legend of Zelda: Breath of the Wild, Nintendo se embarcó en una tarea más laboriosa que la de crear un mundo inmenso: recrearlo hace cien años, con todas sus edificaciones en pie y sin ruinas. Para poder expresar todo lo que este juego supone para un fan como un servidor para vosotros, también fans, este análisis contiene algunos spoilers de la trama y personajes, y también la duda de si es canónico en la cronología oficial o no.

La historia de un mundo joven

La premisa de La era del cataclismo es la de ilustrar al jugador el frondoso mundo de Breath of the Wild antes de que Ganon arrasara el reino con su enjambre de guardianes, así pues, en este nuevo Hyrule Warriors descubriremos lo que ocurrió hace cien años en el mundo de Breath of the Wild… ¿verdad? Nintendo nunca ha dicho oficialmente que ese sea el caso, pero sí lo dice el Rey Rhoam en el primer tráiler del juego. ¿Hasta qué punto es una precuela? Para no entrar en detalles, matizaré que, la grandísima mayoría de todo lo que ocurre después del salto en el tiempo del pequeño guardián, no lo es, pues no precede a lo que ocurrió hace cien años en el mundo de Breath of the Wild. Con esa idea en mente y con la maldad de Ganon que se cuela junto al pequeño guardián cuando salta atrás en el tiempo como reclamo argumental, Koei Tecmo y Omega Force se han tomado la libertad creativa de proponer y crear una nueva línea temporal alternativa a Breath of the Wild, dirigida bajo la tutela de Nintendo y aprobada por ellos, que comparte montones de similitudes a lo ya conocido en Breath of the Wild.

En el mundo de La era del cataclismo, todos los acontecimientos ocurren ligeramente antes de lo que deberían, y esa es la principal diferencia respecto a Breath of the Wild, que nos ahorraremos para evitar spoilers mayores.

Link comienza siendo un soldado hyliano al servicio del Rey, y pronto conoceremos personajes que trabajan también para el reino, como Impa, Prunia y Rotver, liderados por las investigaciones reales de Zelda, pero pronto, el joven hyliano encontrará una pequeña reliquia ancestral con forma ovoide que será la clave para prevenir a Ganon y evitar así la conocida catástrofe del reino.

El valeroso Link, un soldado del reino de Hyrule, mostrando lealtad a Hyrule y a su Rey

¿Y cómo continúa esta nueva historia? Con acción. Muchísima acción. Más de la que jamás pudieras haber pedido.

Destroza a las tropas enemigas, y también tu mando

Para abatir al peligro que acecha al reino de Hyrule, Link, Zelda y sus aliados deberán aunar fuerzas para pavimentar sus brillantes futuros. Para ello, necesitarán hacer gala de ataques incesantes que se combinan entre golpes rápidos y fuertes, poderes especiales desorbitados capaces de derribar líneas enemigas enteras, magias elementales desoladoras y el poder de la piedra sheikah, que en esta realidad está al servicio de todos los personajes del juego.

Rotver, explicando cómo el pequeño guardián habilita el poder de la piedra sheikah para todos los miembros del grupo

El esquema de botones elegido para esta entrega facilita la realización de combos, pues con el botón Y harás ataques rápidos y con X los fuertes, con A el ataque especial (que se recarga venciendo enemigos) y con los gatillos podremos usar los cetros, la piedra sheikah, protegernos o utilizar una habilidad única para cada personaje (en el caso de Link, el arco y flechas).

¿Y todo eso para qué? Para cumplir el objetivo del gameplay: eliminar la intrusión en los bastiones que han atrapado los enemigos en un abrir y cerrar de ojos mientras machacas el mando como si no hubiera mañana, resultando en un espectáculo visual inimaginable en un juego principal de The Legend of Zelda. Dependiendo de la dificultad que hayáis elegido, será más o menos complicado, pues puede ser normal, difícil y experto desde el principio. El juego planea surtirte de objetivos constantemente, pues los enemigos no tienen intención de dejar de aparecer.

Los puntos amarillos son objetivos. Hay dos activos simultáneamente, y los caminos que llevan a ellos están repletos de enemigos.

Al vencer enemigos, normalmente al menos la mitad de éstos soltarán materiales (cuernos, plantas, etc.) que te servirán, entre otras cosas, para desbloquear corazones, barras de ataque especial y más combos para los personajes.

Link, aprendiendo una nueva variación de su combo de ataques fuertes gracias a una misión secundaria

Si la misión lo permite, podrás cambiar de personaje en mitad de partida y podrás abatir todos los objetivos más rápidamente, así que no te preocupes por las distancias ni por los combos, ya que mejorar a los personajes no es lo único que puedes hacer con los materiales

Misiones secundarias a raudales

Después de cada misión principal, el juego te va a dar materiales, armas y personajes jugables nuevos, que tienen sus misiones secundarias propias en las que solo podrás jugar con ellos. Al mismo tiempo, tienen que aprender combos, lo cual resulta en más misiones secundarias, y por si fuera poco, hay comercios, instalaciones militares y postas que desbloquear, que te servirán para poder mejorar armas y comprar más materiales para granjear más y más, y así poder completar más secundarias, creando un bucle que incita a no querer dejar de jugar. Pero no os preocupéis, el juego no resulta abusivo en cuanto a requerimientos, pues la mayoría de los materiales necesarios se consiguen de forma natural, simplemente jugando en la aventura, comprando, y/o realizando secundarias esporádicamente.

Entre todo, las misiones secundarias desbloquearán más secundarias, ropas para Link, armas, materiales y, en alguna ocasión, personajes nuevos, ¡así que no os perdáis ni una!

Puedes mejorar todas tus armas en la herrería para aumentar su daño y desbloquear sellos que facilitarán tu aventura

¡No pierdas ni un momento y mejora todo tu inventario, pues una inmensa aventura aguarda!

El reino de Hyrule y sus quehaceres

Por lo general, al comenzar uno de las decenas de episodios de la historia, el Rey Rhoam nos pondrá en contexto y poco después empezará la misión, edulcorada con cinemáticas de lo más elaboradas, protagonizadas notablemente por el pequeño y adorable guardían y con un doblaje al castellano excelente, con las voces que aparecieron en Breath of the Wild repitiendo papel, excepto por el Gran Árbol Deku, que ahora lo interpreta Miguel Ángel Jenner. Hay personajes nuevos que estrenan doblaje, pero para los antiguos han tenido que buscar un actor/actriz de voz muy similar a la japonesa para que coincida con la del personaje de Breath of the Wild y parezca la misma, ¡y lo han logrado! Eso es mucho decir.

En un mundo tan grande como el de Hyrule, los escenarios son de lo más diversos y al mismo tiempo familiares, pues muchos los reconoceremos de Breath of the Wild. Viajaremos con Link, el pequeño guardián y Zelda por las colinas de Tabanta, la región ardiente de Eldin, las montañas níveas de Hebra, el ocre desierto de Gerudo y una buena plétora de lugares que os harán perderos por el mapa para identificar cada rincon, y no son pocas las veces que diréis: «¡Ah, aquí he estado en Breath of the Wild!», ya que el mapa incita a que rebusques en él, intentando encontrar tu recuerdo del juego original.

El puente del bastión de Akkala. En Breath of the Wild está destruido y cortado.

Hablando de buscar, cada localización está repleta de acción y no hay mucho tiempo para el descanso, pero también está hasta arriba de pequeñas distracciones como cortar los árboles que pueblan la batalla, el césped en el que persigues a tus enemigos, rupinejos a los que disparar para hacerte con una buena cantidad de rupias, buscar algunos kologs (sí, otra vez…) que pueden aparecer en veletas, tocones, globos y más, y surtirte de rupias y materiales que se esconden en el interior de tinajas, jarrones, barriles y, ante todo, cajas. El juego está plagado de cajas pidiendo a gritos que las rompas para seguir haciéndote con esos materiales y rupias que tanto te harán falta.

El paraiso

Pero claro, el juego no consiste únicamente en romper cajas vencer montones de enemigos, ¿verdad? Desde luego que no. Hay algo que aún no hemos mencionado del todo…

Una historia que contar

El principal aliciente del juego, el motivo principal por el que este juego destaca y su razón de compra: su historia. Antes de comenzar, hay que dejar clara una cosa: el gameplay es una excusa para contarte la historia. En más de una ocasión, sirve como razón para que corras hasta la siguiente cinemática.

Como hemos dicho al principio, este juego estrena historia, pues ocurre en otra línea temporal que no enlaza a la de Breath of the Wild, pero eso no le resta valor, más bien lo contrario, enriquece a su mundo y personajes y los hace brillar de una forma que no pudimos ver en Breath of the Wild. Es cierto que este es el punto más importante del análisis, pero no queremos estropearos ninguna sorpresa más allá de lo dicho, así que solo os diremos que cada secuencia cinemática merece la pena. La historia está muy bien llevada y es lo más cercano a un «¿Y si hubiera pasado esto en lugar de esto otro que conocemos?», y no deja de recordarlo por cada episodio que superas, aún así, conserva y explica sucesos que ocurrieron en Breath of the Wild.

Una referencia al efecto mariposa; una acción distinta que puede cambiar el devenir de los acontecimientos.

La música y el fragor de la batalla

Una de las principales quejas de quienes han jugado a Breath of the Wild fue que la música estaba muy ausente o que no representaba nada, siendo unas pocas notas en un piano distante las que sonaban de vez en cuando para acompañar la desolación del mundo. En La era del cataclismo encontraréis justo lo opuesto, ya que escucharéis desde composiciones nuevas hasta los temas de cada elegido remezclados, el tema de batalla contra bokoblin, hinox, moldoras y petraroks, muy acordes a la acción que habrá en pantalla. Cada pieza tiene variaciones dependiendo de si estás en combate o corriendo de un punto a otro, y adorna muy bien cada situación. Los temas están muy trabajados y da gusto escucharlos en la galería de sonido y sin distracciones.

Más de cincuenta pistas nuevas y remezcladas estarán presentes en la galería de sonido

Es, pero no es Breath of the Wild

Para quienes se pregunten si este juego le hace justicia a Breath of the Wild, el objetivo de los desarrolladores y por cómo el juego te expone cada elemento, apunta a que no han querido hacer un Musou al uso. En lugar de llevar Zelda al mundo Musou, que fue lo que pasó con la entrega original de Wii U, han hecho lo opuesto y han llevado el género Musou al mundo de Breath of the Wild, y eso es admirable.

En La era del cataclismo no puedes nadar, ni escalar, ni hay mazmorras que explorar ni un mundo sin fronteras que descubrir, pues ni siquiera es la intención del juego. Lo que te espera en este juego serán barreras invisibles por doquier que entorpecen tu avance, objetivos atados a la historia y lugares que se desbloquean conforme avanzas; no esperes libertad. Lo más cercano a libertad son las bestias divinas, que te permiten ver el terreno desde las alturas y arrasar con los cientos de miles de enemigos que se intentarán cruzar en tu camino.

Las bestias divinas ofrecerán las más amplias vistas del juego, y servirán como recurso jugable para eliminar a miles de enemigos

Rendimiento y gráficos

Posiblemente el tema más debatido acerca de este juego: ¿Es cosa de Nintendo Switch no poder mover bien este juego o es que no está adecuadamente optimizado? La duda se puede resolver con un parche, pero todavía no ha llegado, así que la dejaremos en el aire y señalaremos a las dos posibilidades mencionadas.

Hyrule Warriors: La era del cataclismo imita a la perfección el estilo visto y conocido de Breath of the Wild, y eso lo demuestra su estética, que es un calco perfecto del juego original que vimos en Wii U y Switch, casi sería un atrevimiento decir que utilizan el mismo motor gráfico.

Zelda y Urbosa en un atardecer del reino de Hyrule. Visualmente, es igual que Breath of the Wild.

¿Lo malo de los gráficos y su rendimiento? Las texturas son de media-alta resolución, hay popping (que aparecen cosas de la nada) a patadas. En La era del cataclismo no es extraño ir corriendo por una llanura y que los árboles, rocas, césped y elementos que decoran las cercanías de Link (o el personaje con el que juegues) aparezcan de repente o ganen más detalle conforme te acercas, y se aplica la misma idea a los enemigos y a todo lo anterior con las sombras. Es un punto débil muy llamativo que difícilmente tiene solución, pues si han lanzado así el juego es porque no les quedaba otra opción. Los frames per second (imágenes por segundo) oscilan entre 25 y 15. En ocasiones muy contadas, y dependiendo de lo que pase en pantalla, baja a 5 e incluso puede congelarse la pantalla durante un instante. En el modo de dos jugadores es incluso más grave, siendo 20 fps constantes y con bajones ocurriendo repetidamente. Aún así, una vez te acostumbras, este nuevo Hyrule Warriors es perfectamente jugable.

Un reino por salvar

Por lo general, este juego le gustará a todos aquellos que buscaban más historia en Breath of the Wild, a quienes querían más interacción entre personajes y recorrer un mundo que una vez estuvo poblado. Si te gustó su juego original, este también te gustará. Su duración oscila entre 20 horas para una aventura casual y más de 50 para el 100%. Desde Universo Zelda lo recomendamos fervientemente.

The Legend of Zelda: Breath of the Wild – LINE Stickers | LINE STORE

Agradecimientos a Nintendo España por proporcionarnos una copia de análisis

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